jueves, 16 de mayo de 2013

Los cítricos, protección antimicrobiana natural en el ganado

Publicado originalmente en Boletín Agrario el 16 de noviembre de 2011 con el título

El consumo de cítricos ejerce una actividad antimicrobiana natural en el ganado

Un estudio demuestra los beneficios de los aceites esenciales de los cítricos en la dieta de vacas y ovejas. Un equipo de investigadores estadounidenses ha comprobado los beneficios del aporte de subproductos de los cítricos en la alimentación del ganado destinado al consumo de carne. Además del aporte de fibra y vitaminas, los aceites esenciales que contienen la cáscara y pulpa de las naranjas actúa en los animales como antibiótico natural, reduciendo los niveles de bacterias como E. coli y Salmonella.


El microbiólogo estadounidense Todd R. Callaway, miembro del ARS, ha descubierto que alimentar al ganado bovino con la corteza y la pulpa de naranja puede reducir los niveles de las bacterias E. coli y Salmonella en los intestinos de los animales.
El estudio, que ha sido realizado con la colaboración de científicos de diversos centros de los Estados Unidos, pretendía investigar métodos para reducir los patógenos que se encuentran en los intestinos de los animales destinados al consumo de carne, sin la necesidad de recurrir al empleo de antibióticos.
Estudios previos apuntaban a que los cítricos aportan al ganado fibra y vitaminas, así como sus aceites esenciales provocan en los animales un efecto antibiótico natural.
El microbiólogo Todd R. Callaway, de la la Unidad de Investigación de la Seguridad de Alimentos y Pienso, en College Station, Texas, comprobó la viabilidad de utilizar la pulpa de las naranjas como una fuente de alimento: con esto se estimula la actividad antimicrobiana en los intestinos de los animales. Sus análisis también demostraron que el consumo de productos cítricos (las cortezas y la pulpa de la naranja) es compatible con las prácticas actuales de producción, y que los subproductos cítricos son aceptables para el ganado.
En este sentido, el propio Callaway reconocía que la corteza de naranja puede ser pesada y costosa de transportar, por lo que en sus últimos estudios se ha investigado con el uso de cortezas de naranja procesadas en forma de bolitas.
El microbiólogo también ha buscado formas de explotar los aceites esenciales, auténticas sustancias antimicrobianas naturales. Gracias a la colaboración mantenida con Steven Ricke y Philip Crandall, investigadores de la Universidad de Arkansas en Fayetteville, el estudio ha logrado identificar aceites específicos que matan a las bacterias patógenas.
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